02 febrero, 2020

Generosidad, la palabra del mes de febrero


El artículo del mes

Deporte y altruismo van de la mano. El deporte es una escuela de valores, por lo tanto, el foro ideal para que se desarrollen actividades altruistas. Son cientos de competiciones a favor del cáncer y de muchas otras enfermedades las que vemos todo el año. Igual que hay cientos de deportistas que donan parten de su dinero a causas benéficas. Es un acto de responsabilidad y generosidad devolver a los más necesitados, parte de lo que tu talento, tu esfuerzo y la vida te han dado. Muchos pensarán que es fácil dar lo que te sobra o lo que no necesitas para vivir, pero lo cierto es que no todo el mundo lo hace. Cada vez que un deportista o una competición se enfocan en un tema concreto con el que se solidariza y por el que recauda dinero, le da visibilidad, y la visibilidad, normaliza, moviliza y genera una reacción en cadena.

Todas las personas, salvo los psicópatas, tenemos un corazón enorme, somos buena gente, tenemos un instinto de protección y de ofrecer ayuda. Y, además, nos sentimos bien cuando cooperamos y colaboramos en estas acciones benéficas. Sentirnos bien siendo altruistas y generosos tiene un sentido: poder volver a repetirlo. Y cuando ayudamos a los demás, nos invade una sensación de orgullo y pertenencia, y estamos deseando volver a repetirlo.

Tus emociones cambian en el mismo momento en el que ves la cara de felicidad y de esperanza de los que sufren. Igual que cambian las emociones cuando realizamos deporte. Ser generoso tiene premio. El premio de sentirte bien y saber que actúas con honestidad, devolviendo a la sociedad parte de lo que esta te ha dado.

Tienes cinco motivos para empezar a practicar la conducta altruista y generosa. No hace falta que sea con dinero, pero sí con tu tiempo, voluntariado o con cualquier acción:
1. El altruismo es una fuente de bienestar y felicidad. Es imposible hacer un acto de generosidad sin sentirte bien contigo mismo.
2. Cuando consigues que alguien mejore su bienestar, inmediatamente repercute en el tuyo.
3. El altruismo y la bondad se refuerzan porque tú también te sientes bien ayudando.
4. Está demostrado que las personas disfrutan más regalando que recibiendo regalos.
5. Las personas benevolentes y bondadosas presentan niveles muy altos de felicidad y bienestar.

El éxito no está siempre en la victoria, en las medallas o en los goles. El éxito está en ser una persona de bien, agradecida con la vida, con buenos sentimientos y con conciencia social.