01 diciembre, 2019

Esfuerzo, la palabra del mes de diciembre


El artículo del mes

“¿ESFUERZO PERDIDO?”

La cultura del esfuerzo se basa en que nada te lo regalan, en que si quieres algo tienes que luchar por ello, que todo lo que obtienes en la vida es directa consecuencia del esfuerzo que pongas en conseguirlo. Para que así funcione debe inculcarse desde pequeñ@s.

Desde luego en el trabajo, y por consiguiente en el deporte, la cultura del esfuerzo debe acompañarte siempre. Para inculcar a los niñ@s esta cultura deben seguirse fases desde pequeñ@:
- Hay que enseñar a esforzarse desde el inicio, una carrera comienza en la primera zancada, y es más fácil ganar si el esfuerzo es desde el principio que si que si es necesario remontar, porque esto no siempre es garantía de éxito.
- Mantenerse en la lucha continua garantiza alcanzar objetivos, hay que esforzarse siempre, cuando juegas contra el líder y cuando juegas contra el último clasificado, el hábito del esfuerzo debe ser continuo y constante.
- No bajar nunca los brazos, el esfuerzo dará sus frutos, quizás no hoy, ni mañana, pero llegara.

Todas estas pautas quizás puedan indicar que el esfuerzo constante es sufrimiento, pero no tiene por qué ser así. Las victorias parciales se celebran, incluso las derrotas, si te has esforzado al máximo, son motivo de celebración, ya que indican que estas avanzando. El mejor ejemplo de la lucha constante suelen ser l@s deportistas de élite, nunca habrás visto a un deportista que consigue mantenerse en la élite, que su posición ha sido y es fácil, siempre son los que más entrenan, los que más trabajan, los más humildes, es decir los que más se esfuerzan. Seguramente esto ocurre porque desde muy jóvenes se han acostumbrado a trabajar duro, a esforzarse, y seguramente alguien les ha estado inculcando esa cultura del esfuerzo, ese trabajo constante que les ha dado buenos resultados (seguramente sea Rafa Nadal el ejemplo más claro y más cercano que conocemos).

En los más jóvenes el esfuerzo es importante también por el hecho de que debe formar parte de su manera de afrontar el deporte (y la vida misma), ya que así le acompañara durante  su formación. Si les inculcamos esfuerzo, estamos al mismo tiempo añadiendo otros valores como la disciplina, la perseverancia, la fortaleza mental y serán capaces de afrontar los retos y dificultades del día a día. Los adultos son los encargados de comunicar y hacer ver a los niñ@s los beneficios presentes y futuros del esfuerzo, tanto en el deporte como en el resto de facetas de la vida. Debemos predicar con el ejemplo, evitar la sobreprotección, la complacencia.

Solo la actitud del padre, entrenador, profesor,…, puede conseguir que los niñ@s entiendan y apliquen de forma espontanea ese esfuerzo que les ayudara en todos los aspectos de su vida.