01 noviembre, 2019

Humildad, la palabra del mes de noviembre


El artículo del mes

A veces, incluso a los adultos se nos escapa y olvida que es eso de la HUMILDAD, y aún más, porque es importante en el deporte y por supuesto en la vida. Se define como el conocimiento del alcance de las propias habilidades, es decir, saber lo bueno que somos y saber en qué debemos mejorar. No significa que tengamos que ir presumiendo de lo bueno que somos, sino saber ser bueno en algo pero no utilizarlo para presumir, ni para tratar a alguien con inferioridad, sino para saber en qué punto estoy y como seguir mejorando.

Si no sabes donde estás, difícilmente sabrás llegar a tu destino. Con la humildad, conocemos nuestras limitaciones, debilidades y podemos actuar en consecuencia para cambiar y mejorar, y así llegar a ese destino.

El deportista prepotente es el que ya se cree el mejor, el que sabe más que su entrenador, el que no escucha consejos, el que no atiende a las explicaciones de los demás. Es el que generalmente va a fracasar, ya que mientras se relaja en su burbuja de soberbia, no se entera de que otros, quizás con cualidades menores, siguen aprendiendo y progresando, y que sin que este se entere lo superaran.

El deportista que se conoce, lucha y entrena para mejorar, aun siendo el mejor de su grupo, escucha, aprende de los demás, acepta consejos, los aplica y nunca se para a descansar, ni siquiera cuando sabe que ya ha superado a muchos compañeros. Pero para luchar debes saber en qué tienes que mejorar, y esa cualidad de distinguir es la que te da la humildad. Escuchar a quien nos enseña, a quien nos corrige, a quien nos anima, a quien nos critica.

Ser humilde es respetar a nuestro rival, no despreciándolo nunca, ni en la victoria ni en la derrota.