01 mayo, 2019

Honestidad, la palabra del mes de mayo


El artículo del mes

La honestidad, del término latino honestĭtas, es la cualidad del honesto. Por lo tanto, la palabra hace referencia a aquel que es decente, decoroso, recatado, pudoroso, razonable, justo, probo, recto u honrado. En otras palabras, la honestidad constituye una cualidad humana que consiste en comportarse y expresarse con sinceridad y coherencia, respetando los valores de la justicia y la verdad. 

Aunque sea un concepto difícil de explicar, este término viene arraigado en lo más profundo de nuestra conciencia pero, claro está, es necesario reforzarlo y hasta transmitirlo a los niños. Una persona honesta actúa siempre con rectitud dejando a un lado sus propios intereses personales y actuando en virtud de la justicia u honradez.

Enseñar honestidad a un niño puede parecer una tarea difícil de cumplir, pero solo se trata de utilizar el método de enseñanza adecuado para él.
1. Hacerle consciente de sus propias fortalezas y debilidades:
Todo niño posee fortalezas y debilidades propias. Lo primero que debemos hacer es reconocer en los niños cada una de sus debilidades y fortalezas. De este modo se podrá trabajar sobre ellas y poder hallar cada aspecto negativo que se necesite trabajar en la personalidad de un niño.
2. El respeto a los demás:
Debemos hacer énfasis en que, la honestidad implica el respeto hacia los demás y hacia uno mismo.
3. Decir siempre la verdad:
Inculcarle el valor y la fuerza interior para decir siempre la verdad por más difícil o dura que ésta sea, es un paso importante para que los niños sean honestos.
4. Ayudar a los demás:
La ayuda desinteresada es una de las características de la honestidad. Esto es ayudar a otras personas sin esperar algo a cambio. Quizás al principio sea difícil de conseguir dicha actitud, pero la gratitud que un niño puede alcanzar solo con “hacer lo justo” o “hacer lo correcto” son beneficios innumerables que no solo pueden medirse desde lo social, sino que quedan como medallas en el interior del corazón de los más pequeños convirtiendo a los niños en adultos de confianza y responsables.
5. Usar los juegos:
Utiliza juegos de detectives o de intriga donde sea necesario descubrir el asesinato o un robo misterioso. Existen en el mercado gran cantidad de juegos de mesa que incitan a que los niños encuentren la verdad. Esto estimula, desde el juego, el deseo de hacer lo correcto.
6. Da el ejemplo:
Todo niño que vea a sus propios padres hacer lo justo, tarde o temprano comenzará lentamente a imitarles. Recuerda que los niños ponen a prueba a sus padres las 24 horas del día, los 365 días del año, así que lo mejor que podemos hacer para enseñarles a los niños a ser honestos es convertirnos nosotros mismos en portadores de esa honestidad.
7. Mide las consecuencias de las malas acciones:
Un método muy efectivo es mostrar las consecuencias que la mentira, el chantaje o la deshonestidad pueden tener en la vida del niño y hasta de su propia familia. Solo bastará con buscar ejemplos de esto alrededor de la vida del niño o hasta en los medios de comunicación para ejemplificar esto a los niños.