01 noviembre, 2018

Respeto, la palabra del mes de noviembre

El respeto es un valor moral muy importante. Fundamental para lograr una interacción social adecuada con el resto de personas. La premisa fundamental es que para ser respetado es necesario respetar a los demás, es decir, entender sus intereses y necesidades. 

Nos  aporta los siguientes mensajes:
- Debe ser una acción reciproca.
- La tolerancia es una base para su funcionamiento.
- Para ser real y sincera no puede existir la soberbia ni el egoísmo.
- Implica realizar siempre un juego limpio.
- Se plasma la importancia de la diversidad de opiniones y caracteres
- La autoridad no supone que haya falta de respeto. 

El artículo del mes
Respeto, compañerismo, son dos de los muchos valores que engloba el deporte. Los valores sociales y los valores personales. Si no recuerdo mal respeto y compañerismo eran los que abrían y cerraban la lista de los valores sociales. Quizás no era así, pero la experiencia de estos años usando el deporte como potenciador de esos valores sociales, nos permite decir que respeto y compañerismo, engloban al resto de valores sociales que cultiva el deporte.

Cuando hablamos de respeto hablamos de los demás. De esta manera, el respeto implica marcar los límites de las posibilidades de hacer o no hacer de cada uno y donde comienzan las posibilidades de acción de los demás. Es la base de la convivencia en sociedad.

El respeto también es una forma de reconocimiento, de aprecio y de valoración de las cualidades de los demás, ya sea por su conocimiento, experiencia o valor como personas.
El respeto es, por lo tanto, un derecho y también una obligación. Es un derecho porque todos podemos y debemos exigir un trato de los demás acorde con nuestra dignidad como personas. Y también es una obligación, ya que nosotros también debemos actuar de la misma manera con los demás.

"Eduquemos a las futuras generaciones en el respeto. Enseñémosles que nadie está en posesión de la verdad absoluta. Que cada animal, cada planta, cada objeto y cada ser humano merecen el respeto debido. Que nadie es más que nadie, ni menos que nadie. Que nuestras ideas no son mejores ni peores, simplemente son las nuestras. Que nuestra religión no es mejor ni peor, simplemente son nuestras creencias. Que nuestro color no es símbolo de nada importante, solo una reacción de la melanina en nuestra piel. Que nuestro sexo no hace que seamos ciudadanos de primera o de segunda. Y sobre todo, enseñémosles a respetar a quien no piense así. La falta de respeto engendra odio y el odio, violencia. Y ya hay bastante de eso en el mundo".